El complicado segundo acto de Jay Powell en la Reserva Federal

El complicado segundo acto de Jay Powell en la Reserva Federal

Jerome Powell seguirá como presidente de la Reserva Federal. Tras semanas de especulación, Joe Biden ha anunciado que propondrá a Powel para un segundo mandato. La decisión implica de forma casi automática la continuidad del actual presidente de la Fed, que en 2017 logró en el Senado 84 votos a favor de su nombramiento y solo 13 en contra. Y llega en un momento en el que la subida de la inflación y la renuncia de los estadounidenses a incorporarse al mercado laboral han complicado considerablemente la política del banco central.

La decisión de Biden, sin duda, sentará mal al ala izquierda demócrata, dirigida por la senadora Elizabeth Warren, que ha calificado a Powell de «hombre peligroso», debido a la postura del presidente de la Reserva Federal en favor de flexibilizar la regulación financiera. Sin embargo, Powell, que se ha demostrado ser un político de primera, se ha ‘trabajado’ al Senado en las últimas semanas, con lo que su confirmación para un segundo mandato es mucho más sencilla que la de la candidata de la izquierda, Lael Brainard.

A cambio, Biden ha propuesto como ‘número dos’ de la Reserva Federal a Brainard, que en la actualidad es miembro del consejo del banco central. En términos de gestión de la política monetaria las diferencias entre Powell y Brainard son minúsculas. Donde ambos divergen es en materia de regulación financiera, dado que la segunda es partidaria de endurecer la supervisión de las grandes instituciones financieras. La nominación de Brainard será, probablemente, más complicada en el Senado, donde la mayor parte de la oposición republicana votará en contra de ella. En la actualidad el Consejo de la Fed tiene cinco miembros republicanos y uno demócrata (Brainard), además de una vacante. En los próximos meses, sin embargo, concluyen una serie de mandatos para el organismo, de manera que a finales de 2022 podría haber cinco demócratas y dos republicanos.

El anuncio llegará en un momento complicado para el banco central. Durante los primeros dos años del mandato de Powell, Estados Unidos tuvo pleno empleo sin inflación. Ésa es una situación de ensueño para un banco central, y más para la Reserva Federal, que tiene entre su mandato tanto controlar la inflación, como mantener los tipos de interés a largo plazo bajos, y, finalmente, lograr el pleno empleo. Son tres objetivos que fácilmente pueden ser contradictorios, lo que dificulta la acción del instituto emisor.

Después llegó la covid-19, y toda la política monetaria se basó en inyectar liquidez para evitar un colapso económico. Ahora, sin embargo, la situación es mucho más complicada: la inflación está en máximos de tres décadas, y 4,2 millones de estadounidenses que dejaron el mercado laboral cuando la pandemia paralizó la economía no han regresado. Combinar el control de los precios con la creación de empleo es la cuadratura del círculo. Sin embargo, esa es la tarea de la Reserva Federal. La gran baza del Banco Central es, precisamente, la tremenda capacidad de maniobra política de Powell, que fue nominado al instituto emisor por un demócrata (Obama), elevado a la presidencia por un republicano (Trump), y, ahora, mantenido en ella por otro demócrata (Biden).

Porque un segundo mandato para Powell es, sobre todo, un símbolo de la habilidad política de este financiero de 68 años. Powell no es economista, sino abogado, lo que confirma el creciente dominio de los juristas de las grandes instituciones financieras mundiales. Hasta que llegó a la Reserva Federal su experiencia en políticas públicas era mínima, y se reducía a unos pocos meses en el Departamento del Tesoro durante la presidencia de George Bush.

La mayor parte de su carrera profesional había sido en el sector privado, donde había trabajado en varias bufetes de abogados, el ya desaparecido banco de inversión Bankers Trust, el fondo de capital riesgo Carlyle (famoso porque entre sus inversores se encontraba la familia Bin Laden y entre sus empleados el ex presidente George Bush y el ex primer ministro británico John Major), y otras instituciones, entre ellas un fondo especializado en inversión en energías renovables que él mismo creó.

Pese a ser republicano, Powell ha demostrado una capacidad política formidable. Durante su mandato ha llevado acabo una masiva expansión monetaria para contener los efectos de la covid-19. También ha incorporado a los objetivos de la Fed la idea de que la política monetaria debe solventar las disparidades raciales en Estados Unidos. Este segundo concepto es algo que los demócratas respaldan, pero que los republicanos rechazan de plano. Powell, además, ha flexibilizado la política antiinflacionaria del banco central.

Este último elemento es, sin duda, el que va a marcar el inicio de su segundo periodo al frente del instructor emisor. La inflación estadounidense se encuentra en su nivel más alto en tres décadas, y existe un activo debate acerca de si la retirada de los estímulos monetarios creados para combatir la covid debe ser más rápida que lo diseñado por la Fed. La política de Powell se ha centrado en defender que esa subida de precios es temporal, y se debe a los cuellos de botella creados en la economía mundial por el cese de la actividad originada por la pandemia. La gran cuestión, sin embargo, es si los agentes económicos van a incorporar la inflación a sus expectativas, con lo que ésta se retroalimentaría.

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