El récord de precios asfixia a la industria: «Ya hay concursos públicos desiertos»

El récord de precios asfixia a la industria: «Ya hay concursos públicos desiertos»

Las empresas españolas intentan reaccionar a la mayor subida de los precios industriales de -al menos- los últimos 45 años, momento en que el Instituto Nacional de Estadística (INE) empezó a registrar la evolución de los precios de las materias primas y los productos intermedios que necesita la industria para su producción.

La subida es del 31,9% interanual en octubre y, si se descuenta el incremento de precio de la energía, los precios industriales han crecido un 9,7% en el último año, de ahí que las compañías del sector industrial en el país afronten un momento complicado. Aunque el problema es común a todos los sectores, cada empresa intenta capear el problema según sus posibilidades.

En la construcción, la subida de precios ha encarecido las obras de media en un 22,2% en los últimos tres meses, según datos de la Confederación Nacional de la Construcción. Su presidente, Pedro Fernández-Alen, explica a EL MUNDO que «el 95% de las empresas ha notado un incremento inusual del precio de los materiales, especialmente de la madera, que se ha encarecido un 125%, del acero, el aluminio y el hierro». A lo que se suma la subida de la electricidad.

«Esto ha provocado que más del 60% de las empresas se han visto obligadas a cancelar contratos o paralizar obras y, además, ya hay concursos públicos desiertos, porque a las empresas no le sale rentable. Ha habido ya varios casos en los que, por el precio de la licitación, no se presenta nadie a la obra. La Administración tiene que actualizar los precios. Esto es un tema que nos está preocupando», subraya.

Pone como ejemplo la obra para el trasvase del Júcar-Vinalopó en Alicante, la obra del Hospital Universitario de Cabueñes en Gijón o la unión de las carreteras S-10 y S-30 en Santander. Todas ellas han quedado desiertas porque a las constructoras no les compensaba presentarse a la licitación por los precios.

Dentro de las ramas más industriales, el sector del automóvil es el más afectado, ya que tiene que hacer frente además a la falta de suministros, especialmente semiconductores y chips.

«La subida impacta en toda la cadena de suministro del sector de automoción, incluyendo los componentes, donde los márgenes son muy estrechos. Por ello, la única forma de mantener una rentabilidad que garantice la continuidad del negocio es transferir esas subidas de precio que estamos experimentando a los clientes, lo que finalmente repercutirá en el precio final del vehículo», reconocen fuentes de Teknia, fabricante de componentes.

Algunas de las materias primas que utilizan, como el plástico, el aluminio o el acero cuestan ahora hasta dos o tres veces más de lo que valían en enero, mientras que el rodio, empleado para hacer los catalizadores de los vehículos, ha subido un 24%.

«El coste eléctrico en nuestras veintiún plantas en algunos casos ha subido al doble. Vemos que es una tendencia general en todas nuestras plantas de Europa y que, aunque de manera más moderada, también impacta en el resto de regiones», apuntan.

Desde SEAT, subrayan que «la energía es un factor básico de competitividad para la industria española del automóvil. Somos el segundo país productor de automóviles en Europa y generamos el 11% del PIB y el 9% del empleo. Para mantener esta aportación a la economía española, necesitamos unos precios competitivos que nos equiparen a los de otros países europeos».

Esta competitividad se ve lastrada por la caída de márgenes. «A los problemas de producción mundial por la escasez de semiconductores, se une el alza generalizada de los precios de las materias primas y los altos costes energéticos, lo que está afectando a los márgenes del sector», apunta por su parte Grupo Antolín.

La industria química es otra de las grandes afectadas, sobre todo la de la química básica -que utiliza materias primeras para su producción-. En este segmento, los fertilizantes son los que más se han disparado por el uso del gas.

«Dentro del sector de la industria química se fabrican unos 30.000 productos distintos, pero los más afectados por los precios de la electricidad son los de la química básica. Un ejemplo claro son los fertilizantes, de hecho Fertiberia, la empresa líder del sector en España, tiene varias plantas cerradas hasta fin de año porque no le sale rentable producir por el precio del gas», admite Juan Antonio Labat, director general de la Federación Empresarial de la Industria Química.

Otros segmentos de la industria química, como la farmacéutica, que utilizan a su vez otros productos químicos para producir los suyos, tienen más capacidad para trasladar la subida de costes a los precios, con lo que sufren menos estas subidas.

Hay empresas que tienen complicado trasladar al consumidor esta subida de los precios, como las grandes aeronáuticas.

«En el sector aeroespacial es diferente. Airbus, por ejemplo, es una compañía que tiene una cartera de pedidos de más de 7.000 aviones y que lo que produce hoy no lo vende mañana, todo lo que está produciendo ahora está firmado ya a un precio pactado. Hay una competencia a nivel internacional que impide subir los precios, con lo que Airbus está comprando suministros más caros y pagando la energía al precio al que está, sin trasladarlo a precios», lo que se traduce en un estrechamiento de los márgenes de beneficio, explica Juan Antonio Vázquez, secretario general de la Federación de Industria, Construcción y Agro (FICA) de UGT y trabajador de Airbus.

Como representante de industria de este sindicato, advierte de que «algunas compañías están pensando en paralizar la actividad productiva algunas semanas, no sólo por la subida de precios sino también por la falta de suministros, que puede poner en riesgo la viabilidad de su negocio».

El problema de la subida de los precios se hace especialmente patente en las pequeñas y medianas empresas, que en España suponen un 99,2% del tejido productivo, según los últimos datos del INE.

«Lo estamos viviendo con preocupación porque aparte de aumento de precios hay falta de productos, estamos buscando lo que no hay y sabiendo que nos cobrarán mucho más por ello. Nosotros tenemos una lista de precios que no podemos tocar de momento, pero lo haremos en enero porque lo que no podemos hacer es entrar en pérdidas. No es cuestión de tener menos beneficio, es de entrar en pérdidas», lamenta en conversación con este medio Jordi Morera, director general de Canaletas.

Esta compañía, una pyme afincada desde 1965 en el Prat de Llobregat (Barcelona), se dedica a fabricar y distribuir por todo el territorio nacional y en el extranjero fuentes de agua refrigerada para beber. «Lo que más nos ha subido es el acero inoxidable, el cobre, los embalajes, el cartón y los componentes eléctricos que llevan las fuentes: los motores ventiladores y los comprensores, aunque estos un poco menos», explica su director general, que reconoce que en enero mirará producto a producto para ver cómo pueden subir los precios. «Creo que la subida será de en torno al 10%, pero es que la subida de los costes será superior».

En situación parecida se encuentra BeGas, una empresa que fabrica motores propulsados por energía alternativa -biogás licuado- y cuyos clientes son empresas de recogida de residuos urbanos, servicios municipales y transporte de pasajeros urbanos. Ésta ya ha trasladado en un 20% la subida de precios a sus tarifas, asumiendo un 80% del aumento de costes.

«Estamos intentando que los clientes asuman lo menos posible el sobrecoste que nos repercuten a nosotros los proveedores. Parte sí tenemos que repercutirla, pero sin salirnos de lo que el cliente puede asumir, porque podemos provocar que el cliente decida retrasar las compras«, señala Pedro Silva, consejero delegado de la compañía.

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