Escrivá castiga a las empresas tras su rechazo a cargar con la nueva cotización para las pensiones

Escrivá castiga a las empresas tras su rechazo a cargar con la nueva cotización para las pensiones

El Gobierno pasará factura a las empresas por no respaldar el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), su fórmula para reequilibrar el sistema de pensiones y garantizar que beneficia a nuevas generaciones. Los empresarios, que se descolgaron ayer a mediodía del acuerdo, deberán asumir una carga mayor que la que estaba sobre la mesa hace una semana, cuando el borrador del proyecto estaba aún discutiéndose. «No podemos aceptar una subida de las cotizaciones, ni en la primera ni en la segunda oferta», explicaron ayer fuentes empresariales. Su rechazo a la propuesta de Seguridad Social ha sido unánime.

La propuesta de Seguridad Social pactada únicamente con CCOO y UGT es la creación de una cotización finalista que financie el fortalecimiento del fondo de reserva de las pensiones, que apenas cuenta con 2.000 millones de euros de los 67.000 que llegó a tener. Unai Sordo, secretario general de CCOO, lo ha destacado como un éxito de su organización, que fue la que llevó a la mesa el planteamiento de enfocar el reequilibrio de la Seguridad Social por la vía de los ingresos más que por la de los recortes. La cotización en cualquier caso, será vigente durante 10 años a partir de 2023 y tendrá un tipo del 0,6%. Se repartirá en una proporción de cinco euros a cargo de las empresas y un euro a cargo de los trabajadores, es decir, el 80% a cargo de las primeras y el 20% de los segundos.

Aunque las negociaciones abiertas para reformar otros aspectos de la sostenibilidad del sistema de pensiones siguen abiertas, el portazo ha sido notable y la relación se ha tensado. Horas antes del plantón, el presidente de Cepyme, Gerardo Cuerva, pidió al Ejecutivo que produzcan «incentivos de manera fiscal» y «ponga en el centro de sus políticas a la empresa y no en la diana».

Así, un asunto que requiere tan alto grado de consenso como es la reforma de las pensiones llegará al Congreso sin respaldo unánime de los agentes sociales, lo que puede abrir más debate aún en el seno del Pacto de Toledo. Escrivá, que debe tener esta enmienda en vigor el próximo 1 de enero, lamentó ayer que su objetivo de alcanzar consenso con las patronales haya fracasado y señaló a los empresarios por no haberle hecho una propuesta.

Las negociaciones para acordar el MEI comenzaron hace apenas dos semanas, cuando el pasado 3 de noviembre el ministro Escrivá trasladó a los agentes sociales su propuesta para sustituir el factor de sostenibilidad derogado en julio.

El plazo para llegar a un acuerdo terminaba hoy y no ha habido demasiado margen para negociar. Escrivá planteó de inicio un esquema muy similar al acordado ahora, con un aumento de cotizaciones durante una década. Los empresarios ya lo rechazaron pero, una semana después, Seguridad Social introducía una mejora al repartir el recargo del 0,6%. Cuatro de las seis décimas (un 66%) las pagarían los empresarios y las otras dos (un 34%), a los trabajadores.

Ayer, tras conocerse el plantón de los empresarios, esa oferta venció y pasó a reflejar el reparto habitual de cotizaciones, que se establece en una proporción aproximada de 80%/20%. En el caso de la nueva cotización que fija el MEI, cinco décimas serán pagadas por las empresas y una por los trabajadores. Es el precio de no sumarse al acuerdo.

En su conjunto, la recaudación generada por esta medida apenas alcanzará a generar 20.000 millones de euros en 10 años, según estimaciones realizadas por expertos de las universidades de Valencia y Extremadura. Escrivá tiene unas previsiones mucho más optimistas, al señalar que se ingresarán 50.000 millones. Dadas las dimensiones del sistema de pensiones, las cantidades son a todas luces insuficientes para garantizar las pensiones de generaciones futuras, ya que, en la primera estimación, no llegan para abonar una nómina como la del próximo 25 de noviembre, que incluye la paga ordinaria y la extraordinaria.

Así se lo han hecho ver los empresarios y sindicatos al Gobierno en la mesa de negociación. Los primeros subrayaron ayer que el MEI diseñado por Escrivá «ni es equitativo ni será intergeneracional». Los segundos celebraron el enfoque de reforzar el sistema elevando los ingresos más que endureciendo los recortes, si bien advirtieron desde un principio que los recursos no bastan para equilibrar el sistema para las nuevas generaciones. En el fondo, los agentes sociales coinciden en este punto. Y ven que la insuficiencia abre la puerta a que en el futuro el recargo crezca.

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