Flyby forma pilotos de 72 países desde Burgos

Flyby forma pilotos de 72 países desde Burgos

FEDE DURÁN

Actualizado Viernes,
26
noviembre
2021

01:47

FEDE DURÁN

Hay niños que nacen con la ilusión de pilotar un avión. A veces, cuando crecen, quizás por terquedad, quizás por pasión, el sueño sobrevive y llega el momento de aterrizar en una pista poco transitada a los 18 años: ponerle precio al objetivo. Como casi siempre, todo depende del gusto y las posibilidades. En Jerez (Cádiz) está la escuela aeronáutica más prestigiosa del país, centrada en proveer cantera a las aerolíneas de bandera, pero el curso integral cuesta 120.000 euros. La alternativa de FlyBy (69.300 euros por 14 meses de formación, incluido el alojamiento) representa, en palabras de Álex Álvarez, gerente de la compañía, «una aproximación más parecida a la de Ryanair, donde al cliente se le da exactamente lo que quiere a un precio acorde».

Según el ránking de AENA, FlyBy es ya la escuela que más pilotos prepara en España. Hay seis promociones al año y en cada una de ellas se rebasa la veintena de alumnos, de procedencia variopinta (el 21% es español y el 50% de la UE). Con 21 aviones de diferentes estilos (incluido uno acrobático para aprender a enderezar trayectorias peligrosas) y dos simuladores de vuelo, esta empresa facturó 6,9 millones en 2020 y podría crecer un 100% en 2021, según los cálculos de Álvarez.

Italia y Grecia son los principales competidores de España en la guerra por atraer al aspirante a piloto. Los tres países comparten una ventaja definitiva sobre el norte, que para el gerente de FlyBy «empieza 200 kilómetros por encima de los Pirineos»: el clima, pues un día despejado es un día con visibilidad y la visibilidad es perfecta para la práctica. Sobre Italia y Grecia, España también tiene un plus, sobre todo si se atiende al tablero de operaciones de la escuela, situado en Castilla y León y con Burgos como núcleo. «Ellos tienen un paisaje muy condicionado por el mar y la montaña, pero aquí abunda la planicie, y si tienes una parada de motor es mejor aterrizar de emergencia en un lugar poco poblado y llano que en uno abrupto y rodeado de agua», explica Álvarez.

Europa encierra asimismo un valor diferencial sobre el resto del mundo, pues la licencia oficial de piloto es la más cotizada a escala internacional, más incluso que la estadounidense, y hasta las poderosas aerolíneas del Golfo Pérsico priorizan este permiso en el currículo frente a cualquier otro. «Convertir la licencia europea al estándar de cada país tercero es una mera tarea administrativa, pero hacerlo al revés supone una inversión de 15.000 euros». Este glamour tiene obviamente un efecto llamada: por las diversas residencias de FlyBy han pasado aspirantes de 72 nacionalidades, y entre sus instructores se cuentan lituanos, ucranianos, islandeses, británicos y ugandeses.

Sobre los rivales locales, Álex Álvarez subraya que «el espacio aéreo en Castilla no está nada congestionado, como demuestra el hecho de que el aeropuerto de Burgos registre tres vuelos a la semana. Imagine lo que sería operar desde Barajas e interferir con los vuelos comerciales». Con más de 530 cadetes a cuestas en los cinco años que han transcurrido desde que Álvarez tomase las riendas y un millón de euros destinado a comprar nuevos aparatos y planes inminentes de expansión internacional, Álvarez se ve capaz de bucear en el alma del piloto. «Todos nuestros alumnos tienen el componente aspiracional, generalmente adquirido en la infancia, pero los hay que pueden permitirse cumplir el sueño a los 18 años, mientras que otros han empezado una carrera universitaria y reculan para volver a esta pasión.

Existe también un tercer grupo de gente que nunca tuvo los medios para financiar estos estudios pero que ahorra y se lo plantea. Aunque no hay límites de edad por arriba para acceder a esta profesión, conviene decir que las aerolíneas difícilmente se fijan en un piloto novel que ronde los 35 ó 40 años».

Dos son los secretos que Álvarez desvela como clave del éxito de su escuela. Por una parte, las labores de promoción vis a vis que él mismo ejecuta en lugares tan remotos como China y Paquistán, aun admitiendo que «son los pilotos que salen de cada promoción» los mejores comerciales. Por otra, la diversificación formativa, desde el curso general hasta otros complementarios, pasando por el manejo de drones (actividad que llegó a suponer el 54% de la facturación en 2015 pero hoy apenas aporta un 0,5%), la formación universitaria (a partir de 2022) y un nuevo itinerario pensado para mecánicos («piense que un avión comercial necesita entre 12 y 15 pilotos y el mismo número de operarios»). «En España hay una atomización de escuelas, pero la mayoría son aeroclubes y están centradas en el mercado nacional. Nuestras clases son en inglés, nuestra vocación internacional y nuestro ramillete educativo amplio», sintetiza el CEO.

El todo incluido de FlyBy impone a la organización ciertos retos logísticos. Las residencias ofertan habitaciones individuales y baño propio, comidas adaptadas a los usos y costumbres de los alumnos y desplazamientos entre aeródromos. El curso de 14 meses incluye 238 horas de vuelo y hay una sala certificada para el uso de los simuladores, pensados para que el piloto en ciernes se familiarice con el instrumental de un cuadro de manos. A lo largo de los años, Álvarez y su equipo han vivido todo tipo de anécdotas. La principal la protagoniza un cadete holandés que se perdió en pleno vuelo sin caer en la cuenta de que: A) podía contactar con un controlador aéreo, B) disponía de GPS y C) su vuelo a baja altura le habría permitido usar Google Maps en el móvil. ¿Qué demuestra esta pájara mental?. Contesta el CEO: «En situaciones difíciles, lo primero que tienes que hacer es no hacer nada porque el instinto es a menudo contrario a la razón. Todo lo demás se aprende».

Conforme a los criterios de

The Trust Project

Saber más

Deja una respuesta