La nueva edad de oro de la construcción: casi 10.000 empresas más entre la euforia y el fantasma de la burbuja

La nueva edad de oro de la construcción: casi 10.000 empresas más entre la euforia y el fantasma de la burbuja

MARÍA HERNÁNDEZ

Madrid

Actualizado Sábado,
20
noviembre
2021

18:04

Comprar vivienda «O cierras la compra enseguida o la pierdes» Guía para comprar vivienda Precios, hipotecas y opciones en pleno ‘boom’ del ladrillo

Cuando la burbuja inmobiliaria de 2008 vivía sus últimos destellos de esplendor, Leandro Flores, su hermano y otro socio lanzaron una empresa de revestimientos en Cortegana (Badajoz). Después vino el estallido, y las obras, los clientes y los ingresos desaparecieron. Ante las dificultades en España, decidieron probar suerte en Polonia, donde otros compañeros del sector les habían contado que había mucho trabajo. Y era cierto, pero las condiciones no les convencieron y un mes después regresaron a casa. Era hora de volver a empezar y Leandro decidió hacerlo solo.

Aquella historia parece ahora un mal sueño, pero existió y Leandro la tiene muy presente en estos días, coincidiendo con el gran número de colegas que a su alrededor están montando nuevos negocios a golpe de ladrillo y reforma.

La tendencia se extiende por todo el país. A punto de terminar el año, el balance hasta octubre deja un total de 9.339 nuevas pymes y microempresas relacionadas con la construcción, un 7,36% más que al cierre de 2020. En ningún otro año desde 2013, cuando arrancó la recuperación tras el pinchazo inmobiliario, el salto había sido tan grande, según las cifras del Observatorio de la Construcción facilitadas por la Fundación Laboral de la Construcción. Si se toma como referencia el cierre de 2019, el aumento es de 9.926 nuevas compañías, un 7,86% más en estos casi dos años, y si se cuenta desde 2013, el salto es del 30,7%, es decir, 31.990 microempresas y pymes más.

Y todo al calor de un fervor por la vivienda que llevó el número de compraventas el pasado mes de septiembre a máximos no vistos en 13 años, con 53.410 operaciones cerradas (+40,6%). «El aumento de la demanda de obra nueva, la consideración de la vivienda como un activo refugio en época de crisis económica, la entrada de fondos de inversión para proyectos de build to rent y, sobre todo, la próxima llegada de los fondos europeos para proyectos de rehabilitación y reforma» están, a juicio de Juan Antonio Gómez Pintado, detrás de esta euforia que todos reconocen en el mercado.

El presidente de APCEspaña (Asociación de Promotores Constructores de España) y Asprima explica así las razones que están propiciando una nueva edad de oro para la construcción en nuestro país. La duda es si ahora, como sucedió hace una década, podría volver a repetirse un golpe en el mercado que se llevara por delante a miles de ellas y a decenas de miles de puestos de trabajo.

Gómez Pintado lo niega. «La situación ahora es diferente porque los indicadores no hablan de burbuja. El esfuerzo de las familias está muy por debajo del 42% de aquellos años y tampoco los bancos están concediendo financiación de la manera que lo hicieron entonces», argumenta.

Lo que está pasando ahora me parece una barbaridad y a veces pienso que puede volver a pasar lo que pasó en la anterior burbuja inmobiliaria

leandro flores

Pese a ello, el fantasma de la burbuja sigue presente. De las lecciones aprendidas hace diez años, Leandro asegura con voz firme que no acepta ningún pagaré ni clientes a los que no conoce. Tampoco se arriesga con las grandes obras. «Lo que está pasando ahora me parece una barbaridad y a veces pienso que puede volver a repetirse lo que ocurrió entonces, aunque noto que todo está más controlado en este momento, que los bancos ya no dan tanto dinero y que muchos de nosotros, los empresarios, vamos con más cautelas», dice.

Él acaba de incorporar a un nuevo trabajador en su equipo y ya son siete. «Durante el confinamiento aguantamos mucho mejor de lo que yo pensaba y este último año está siendo una pasada», cuenta sobre sus numerosos encargos. «Tengo muchísimos clientes, sobre todo con viviendas particulares y reformas. Contrataría a más personas, pero no hay mano de obra preparada y he tenido que rechazar muchos proyectos porque no puedo asumirlos», comenta al otro lado del teléfono.

Su situación es similar a la de Jaime Morán, quien hace cinco años montó MCC (Morán Construcciones y Contratas), una empresa de reformas integrales en Las Rozas (Madrid). «El problema es que no hay mano de obra cualificada porque con la anterior crisis se fueron a otros sectores como la hostelería y el turismo», asegura. Jaime mueve a casi medio centenar de trabajadores de forma directa e indirecta con MCC y en su caso, más que renunciar a proyectos, pide a los clientes que aplacen o retrasen las fechas de ejecución. Y la mayoría acepta, porque contratar hoy un albañil, una empresa de reformas, un fontanero o un instalador de paneles fotovoltaicos se ha convertido en una misión casi imposible.

Desde marzo estamos desbordados. El problema es que no hay mano de obra cualificada porque con la anterior crisis se fueron a otros sectores como la hostelería y el turismo

Jaime Morán (MCC)

«Desde el mes de marzo estamos desbordados», comenta. Su vida transcurre entre las obras de Madrid y las obras de Puente de Sanabria, donde también hace un año arrancó junto a su hermana Claudia Morán el Estudio Arquitectura Sanabria. La oficina «está a tope». Las llamadas de los clientes son constantes y no descartan incorporar a otra persona de cara al verano. «Nos llaman de Madrid y también de la zona de Sanabria para proyectos de nueva construcción y rehabilitación. Quieren sobre todo chalés y casas más grandes y espaciosas, algunos porque viven allí y otros porque quieren contar con una segunda residencia».

La actividad frenética es la tónica de cada día en el sector, por eso a Pedro Fernández Alén, presidente de la Confederación Nacional de la Construcción (CNC), le parece «lógico» que se estén constituyendo tantas compañías de este tipo y le parece «lógico» que vayan a más. «Hay ahora mismo mucha demanda de servicios de construcción y reforma, el problema es que no hay mano de obra cualificada y suficiente para atenderla y esto sí puede ser un problema para el futuro más inmediato», señala.

Los fondos europeos requerirán de mucha especialización y es difícil hallarla ahora mismo en el mercado laboral

Pedro Fernández Alén (CNC)

La patronal calcula que hay un déficit de 700.000 trabajadores y no sólo es difícil encontrarlos, sino conseguir que tengan la preparación suficiente para asumir las tareas de siempre y las más novedosas que empiezan a demandarse al hilo de la transición verde y la eficiencia energética. «Los fondos europeos requerirán de mucha especialización y es difícil hallarla ahora mismo en el mercado laboral», sentencia.

Fernández Alén tampoco cree que el aumento de empresas relacionadas con la construcción en España sea flor de un día. «Ten en cuenta que no se trata sólo de hacer unas infraestructuras o instalar unas placas solares, sino que todo eso después hay que conservarlo y mantenerlo y también para eso se seguirán necesitando empleados», explica. Por eso mismo tampoco cree que pueda compararse el auge actual de compañías del ladrillo con el crecimiento que se dio en la burbuja inmobiliaria de principios del siglo.

Fueron muchas las firmas que se quedaron por el camino después de aquel shock. Nombres como Martinsa Fadesa o Reyal Urbis permanecen en el balance fúnebre del tejido empresarial de aquellos años, pero hubo también muchas otras, miles, mucho más pequeñas que no lograron sobrevivir.

Ahora son también las más pequeñas las que comandan el resurgir del sector. De hecho, de las 9.339 compañías que se han constituido desde enero, un total de 7.394 son microempresas (tienen menos de 10 trabajadores) y el resto son pymes. En el balance del Observatorio de la Construcción, sólo dos superan los 250 empleados. «Esos datos reflejan bien la idiosincrasia del tejido empresarial español, en el que se fomenta poco que las empresas sean grandes», apunta Juan Antonio Gómez Pintado.

A pie de obra, Leandro cree que hay muchas personas que quieren aprovechar el tirón para ganar cuanto más dinero posible y no están calibrando bien los riesgos.

La aseguradora Crédito y Caución advertía en un reciente informe del «alto riesgo de impago» que afronta el sector en España. Su análisis identifica posibles dificultades financieras en el futuro y avisa del impacto de la crisis global de las materias primas. Sobre lo primero, Crédito y Caución explica que «durante la pandemia, el sector financiero ha concedido préstamos a las empresas del sector respaldados por garantías públicas con períodos de gracia, lo que ha incrementado el apalancamiento de las empresas de construcción. Sin embargo, las más pequeñas y altamente endeudadas podrían tener un acceso limitado a nueva financiación en el futuro».

Sobre las materias primas, la aseguradora recoge que «el aumento de los precios de los materiales añade una presión adicional sobre los márgenes de beneficio, que afecta principalmente a los actores más pequeños».

Según la CNC, los costes se han encarecido de media un 22,2% en los últimos tres meses, casi un 25% de las empresas ha subido los precios y el resto han sufrido retrasos en sus plazos de entrega. Todos en el sector confían en que las lecciones aprendidas sirvan para que la historia no se repita.

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